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Detectamos 10 fugas de agua no visibles cada día

2017-06-01

• Recuperamos hasta 28 litros por segundo en un mes
• Geófono, apoya en la ubicación de la fuga

 
El Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de León detecta un promedio diario de 10 fugas no visibles, lo cual apoya la recuperación de agua potable favoreciendo así la eficiencia en la distribución del recurso.
 
Marzo es el mes que registró mayor recuperación de litros por segundo en lo que va de 2017 con una cifra de 28.4.
 
Detección de Fugas no Visibles es el área encargada de disminuir las pérdidas físicas de agua potable en la red hidráulica.
 
El objetivo es buscar las fugas que no brotan a la superficie.
 
Las fugas no visibles ni brotan ni emergen ni hacen ruido, simplemente el agua se va al subsuelo o drenaje.
 
En el año 2010 se detectaron 3 mil 589 fugas no visibles, mientras que en 2016 la cifra fue de 1 mil 559 en tomas domiciliarias, cajas de válvulas y tuberías.
 
La disminución en el número de fugas detectadas se debe a que existe más cultura del cuidado del agua, se llevan a cabo trabajos de rehabilitación y sustitución de tuberías averiadas o por término de vida útil y la detección de fugas no visibles.
 
Las fugas de agua no visibles se registran por rupturas en las tuberías o averías en las tomas. La presión del agua inclusive puede provocar daños a las redes, por ello es importante la regulación de la misma y mantenerla a niveles adecuados.
 
Recuperación de litros por segundo de Fugas no Visibles
 

MES 2016 2017
Enero 24.8 20.5
Febrero 30.0 7.4
Marzo 10.8 28.4
Abril 15.3 19.2
Mayo 17.8  
Junio 17.5  
Julio 22.5  
Agosto 15.8  
Septiembre 7.9  
Octubre 21.9  
Noviembre 21.8  
Diciembre 15.1  
 
Los Macrocircuitos, la base del Plan de Trabajo
Las acciones de Detección de Fugas no Visibles se realizan mediante un Programa de Trabajo Anual basado en los límites establecidos en los llamados Macrocircuitos, que elabora la Jefatura de Ingeniería Hidráulica.
 
Los planos de la Macromedición o macrocircuitos las integran 1,317 colonias registradas en Sapal.
 
Sapal tiene un registro de 106 macrocircuitos que abarcan 417 mil 603 cuentas y 5 millones 924 mil metros lineales.
 
Los macro circuitos se establecen en base a las fronteras de las líneas de distribución y los pozos que las alimentan, el número de usuarios y las tomas.
 
Estos planos llegan a abarcar hasta 29 mil cuentas, ahora se lleva a cabo un proceso de subdivisión en el que se integran sólo 5 mil para hacer más eficientes los procesos.
 
Detección de Fugas no Visibles sigue el programa de Trabajo Anual, sin embargo, existen dos situaciones que se atienden con prontitud: el apoyo al personal de Redes y Bacheo cuando no encuentran el punto de origen de la fuga y la baja presión en las líneas de conducción.
 
Cuando la eficiencia de un Macrocircuito está por debajo del 60%, es decir, que hay un desequilibrio entre el agua que se entrega a los usuarios y la que se registra en los consumos; o registra baja presión, a pesar de que se inyecta más agua, pero no llega a los lugares correspondientes, es momento de entrar en acción.
 
Los reportes sobre esta problemática los realiza la Jefatura de Ingeniería Hidráulica.
 
Cuando el reporte llega a la mesa de Detección de Fugas no Visibles, el personal de esta área requiere a Catastro los planos y la simbología de la Red Hidráulica, consistente en las instalaciones de Sapal, colonias, manzanas, Macro circuitos, calles, válvulas, tapa ciega, medidor y reducción, datos que se requieren para revisar calle por calle y garantizar la revisión de todo.
 
¿Dónde se buscan las fugas con el Geófono?
 
Las detecciones se realizan en las cajas de las válvulas, los pozos de visita de la red de alcantarillado y la toma domiciliaria con un Geófono, sea que las labores sigan el programa de Trabajo Anual o se trate de una situación de intervención inmediata.
 
Las piezas que integran un Geófono son el módulo de control, que es el cerebro al que se conecta el hidrófono y luego a éste la varilla o bastón con que se transmite el sonido.
 
El hidrófono y los audífonos cuentan con sendos cables conectados al módulo de control, que es la tecnología que permite la captación de los sonidos.
 
El transmisor del sonido puede ser una varilla o una campana o pie de elefante.
 
Las cajas de las válvulas
 
En las cajas de las válvulas, que se ubican en los cruceros, la detección se realiza midiendo la presión del agua con un barómetro al abrir la llave, por contacto en el tubo con el Geófono, o si la fuga es local, la humedad o acumulación del agua es un indicativo.
 
Las cajas de las válvulas generalmente están secas y se debe a que este instrumento se monta sobre un “carcamito” que se elabora con gravilla, así es más sencillo realizar la detección de una fuga.
 
Los pozos de visita, el campaneo y el sondeo
 
En los pozos de visita se verifica la descarga de las aguas residuales. Las características de estos líquidos en condiciones normales son de color oscuro, contiene desechos sólidos y lleva una determinada presión, por ello cuando en el drenaje se observa agua residual más clara, mayor velocidad y aumento en el nivel en la tubería, es indicativo de que hay una fuga en la red de alcantarillado.
 
Es entonces cuando la cuadrilla avanza en sentido contrario a la corriente del agua en búsqueda del escurrimiento, destapando cuantos pozos de visita sean necesarios para verificar las características de las descargas.
 
Una vez que se localiza el tramo de la fuga, se analiza el sentido de la descarga para establecer un diámetro de 1 a 3 metros en el arroyo de la calle y comenzar los trabajos en coordinación con el área de Redes y Bacheo.
 
A este proceso se le llama “campanear”, y consiste colocar una pieza conocida como campana o pie de elefante, en el pavimento, la cual absorbe el sonido de la turbulencia del agua, haciéndolo llegar al módulo de control y luego a los audífonos que se utilizan para escuchar los movimientos.
 
Aquí inicia un trabajo conjunto, con una pistola hidráulica, que es una herramienta de trabajo de Redes y Bacheo, se realiza una perforación para la introducción de la barra de acero, que mide 1.75 metros y que forma parte de los instrumentos de trabajo de la cuadrilla de Detección de Fugas no Visibles.
 
La barra se introduce y se hace contacto con el Geófono en la parte superior para escuchar el sonido del agua que se fuga de la línea de conducción, y una vez localizada comienzan los trabajos de reparación de la tubería por parte de Redes y Bacheo.
 
Esta actividad se conoce como sondeo y cabe hacer mención que el área de Detección de Fugas no Visibles tiene un porcentaje de asertividad promedio del 98%, esto significa que el margen de error es muy bajo, por lo cual generalmente el sondeo es positivo y se evita la excavación de tramos mayores a los necesarios, lo que abate costos y tiempo.
 
Las tomas domiciliarias
 
Otra de las maneras disponibles para la detección de fugas no visibles es hacer contacto con el Geófono en la toma domiciliaria de los usuarios.
 
Este proceso consiste en colocar el Geófono en la toma, si existe una fuga el instrumento aporta el sonido característico del escurrimiento y se procede con el cierre de las dos llaves de paso, la del usuario y la de Sapal, se retira el medidor y se procede a la detección confirmatoria de la fuga, haciendo una excavación en la banqueta con la barra de acero.
 
Luego de que se confirmó el escurrimiento del agua, con la humedad de la barra y el sonido de la turbulencia, se reinstalan las funciones de la toma, se pinta el codo de la misma y en la banqueta se escribe con pintura la simbología F/Loc., que significa Fuga Localizada. El color que se utiliza es azul.
 
De esta manera se apoya a Redes y Bacheo para la pronta localización de la zona de reparación.
 
Se avisa al usuario sobre la situación y se le informa que a la brevedad acudirá personal de Sapal a realizar los trabajos de reparación.
 
En todos estos procesos el uso de la barra de acero es importante, porque su función es jalar el ruido de la turbulencia que ocasiona el agua, y hacer llegar el sonido al Geófono. Es como una antena.
 
El trabajo se documenta en los Reportes Generales y de Fuga, que sirven de base para que los departamentos correspondientes obtengan la información precisa y puedan realizar sus funciones con eficiencia.
 
Además, las fugas se reportan a la Base 68 para que las cuadrillas de Redes y Bacheo realicen la reparación.
 
La integración de las cuadrillas
 
Hace 20 años llegaron los primeros Geófonos y su costo fue de 500 mil pesos.
 
Actualmente se tienen 12 detectores Geófonos, los cuales ocupan 6 cuadrillas distribuidas 4 en grupos de 3 personas; 1 integrada por 2 trabajadores para apoyar al área de Redes y Bacheo y 1 más que se desempeña en el turno Vespertino.
 
La cuadrilla que se desempeña por la tarde tiene la función principal de trabajar en conjunto con el personal de Redes y Bacheo, y de continuar los trabajos de detección en donde se presentaron factores que impidieron el desempeño del equipo, como exceso de ruido y tráfico intenso.  
 
Cada cuadrilla de 3 personas labora con dos equipos Geófonos y el promedio mensual que recorren en búsqueda de fugas no visibles, es de 500 mil metros o 500 kilómetros de líneas de conducción de agua potable.
 
“Buscamos para medirla y distribuirla eficientemente” es la frase que define la esencia del trabajo que realiza el área de Detección de Fugas no Visibles, a cargo de Víctor Aurelio Carmona Tavares.